Con este título genérico,
pretendo presentar algunas reflexiones sobre tres aspectos que juzgo
fundamentales para la consideración, análisis y crítica por parte del
magisterio. El problema se centra en la necesidad de cuestionar si estamos
educando a los mexicanos que reciben educación básica, ya no, digamos, en
función de las necesidades del mundo que les tocó vivir, sino de sus
particulares necesidades presentes, de acuerdo con la edad y el desenvolvimiento
corporal, psicológico, espiritual... y si esto está en función de su vida
futura.
Los niños de hoy construirán el mundo del siglo XXI. ¿Qué debemos
formar hoy en ellos, para que puedan construir el mundo en que interactuarán al
ser jóvenes y adultos?
Ante esta trascendente
cuestión y sin tratar de profetizar, simplemente atendiendo a lo que hoy es ya
una realidad con dinámica propia, se pueden formular necesidades de
conocimientos, valores y habilidades que ya, desde ahora, es necesario formar
en los niños desde la educación preescolar y en todo el período de su educación
básica.
La importancia de
desarrollar la capacidad y habilidad para manejar correctamente el lenguaje es
indiscutible, tanto como un elemento de liberación, como de una herramienta básica
para el diálogo, del que dependen a su vez, tanto la construcción de la
democracia en una sociedad ideo lógicamente plural, como el desarrollo en los
ámbitos del saber

