jueves, 3 de septiembre de 2015

Con este título genérico, pretendo presentar algunas reflexiones sobre tres aspectos que juzgo fundamentales para la consideración, análisis y crítica por parte del magisterio. El problema se centra en la necesidad de cuestionar si estamos educando a los mexicanos que reciben educación básica, ya no, digamos, en función de las necesidades del mundo que les tocó vivir, sino de sus particulares necesidades presentes, de acuerdo con la edad y el desenvolvimiento corporal, psicológico, espiritual... y si esto está en función de su vida futura. 
Los niños de hoy construirán el mundo del siglo XXI. ¿Qué debemos formar hoy en ellos, para que puedan construir el mundo en que interactuarán al ser jóvenes y adultos?
Ante esta trascendente cuestión y sin tratar de profetizar, simplemente atendiendo a lo que hoy es ya una realidad con dinámica propia, se pueden formular necesidades de conocimientos, valores y habilidades que ya, desde ahora, es necesario formar en los niños desde la educación preescolar y en todo el período de su educación básica.


La importancia de desarrollar la capacidad y habilidad para manejar correctamente el lenguaje es indiscutible, tanto como un elemento de liberación, como de una herramienta básica para el diálogo, del que dependen a su vez, tanto la construcción de la democracia en una sociedad ideo lógicamente plural, como el desarrollo en los ámbitos del saber

científico y de formulación de significaciones y valores para aspirar a una vida auténtica mente humana, en armonía con todos los pueblos de la tierra.